Misteriosa Obsesión.

Cada vez que te veía, todo se me agolpaba como un silencio ensordecedor, una pausa filosa y cristalina, un MaGiC TiMe, un encuentro absolutamente premeditado por mí, pero que insistía en creer (y a veces llegué a convencerme de verdad) que no era más que una maravillosa sincronía.
Ja!¡Nada de sincronías ni casualidades! Cómo iba a serlo si todos los días te miraba desde esa ventana (la última, a la derecha). Siempre te miraba para saber en qué estabas, si tú también me estabas mirando o si ya te habías ido. Algunos días me hacía la tonta y decía que hoy no te había visto, pero en realidad siempre lo hacía, no podía evitarlo: nunca faltaba un reojo, una bajada por esa escalera hacia el patio, o una llamada por teléfono que quería que fuera privada y me escondía detrás de la cortina .. .
Cada vez que quería verte, te esperaba en esa esquina. Si no coincidían las horas (y dale con las coincidencias), mataba el tiempo demorándome un poco más en guardar mis cosas, iba al baño, me quedaba un rato conversando con mis amigos o simplemente caminaba un poco más lento. Cuando ya creía que era la hora, miraba en la dirección que creía que tú podías venir, y ahí estabas: venías mirando hacia cualquier lugar, dentro de tu mundo, metido en tus cosas. Si me veías, con una amplia sonrisa me gritabas ¡Hola! desde el otro lado de la calle, me hacías una seña con la mano y comentabas algo con la persona que iba a tu lado. A veces te acercabas a mí y me preguntabas cómo estaba, y me decías que nos podríamos ver un día de estos. Odiaba que esos encuentros fueran tan cortos: Tú te ponías nervioso porque tus amigos siempre te molestaban; yo me bloqueaba y no sabía muy bien que decir. Era el momento que todo el día había estado esperando y se me escapaba frente a mis ojos. ¡Que tonta! .. .
Ja! Me acordé de todo esto porque acabo de ver la primera película que fuimos a ver al cine. ¿Te acuerdas?
Yo me acordé de ese día, de cómo empezaste a gustarme tanto, de cómo no dejaba de pensar en ti y te transformaste en mi Misteriosa Obsesión, de toda la música que escuchamos, de ese día en la playa, de cómo me di cuenta de todo, de cuánto te quise y tú me quisiste de otra manera .. .
¡Cuánto tiempo ha pasado después de todo eso! Miro hacia atrás y me siento rara. No me reconozco, me cuesta creer que esa Camila es la misma que está escribiendo todo esto en este preciso momento. Y ha pasado tanta agua debajo de este puente, que ya me da lo mismo escribir sobre ti, y que lo leas y te des cuenta que eres tú; ha pasado tanta agua, que te olvidé y ahora puedo recordarte sin pensar en que quedó algo inconcluso; ha pasado tanta agua, que estoy feliz como estoy ahora, y no me arrepiento de nada. ¡Pero que loco! ¿no?, no podía dejar de mirarte .. .

Lucas (no el de cortazar, sino otro) dijo
Primera visita por tu blog y me gusta... me gusta... me tendrás por aquí a menudo.
18 Febrero 2006 | 02:54 PM